MALOS HÁBITOS ORALES EN LA INFANCIA

De la prevención al tratamiento

Desde la infancia se adquieren hábitos, algunos de los cuales son normales durante un determinado periodo de tiempo y después comienzan a desaparecer. Esto también ocurre con los hábitos orales pero, si estos persisten, pueden llegar a ser perjudiciales para el desarrollo de las estructuras y funciones orofaciales, alimenticias y de comunicación oral.

¿Qué son los Hábitos Orales?

Los hábitos orales son, como su propio nombre indica, hábitos que adquirimos a nivel oral, como puede ser morderse las uñas, interposición labial, respiración oral, etc.

Estos hábitos se denominan malos hábitos orales debido a que, si persisten, interfieren en el desarrollo músculo-esquelético facial y generan alteraciones a distintos niveles:

  • Estructura: maloclusión dental, apiñamientos de piezas dentales, paladar ojival, etc.
  • Función: respiración oral, alteraciones de la masticación y deglución, dificultades en la articulación de los fonemas del habla…
  • Otros: repercusión negativa en el aprendizaje, alteraciones emocionales o sociales, etc.

Hábitos orales más comunes

Los hábitos orales que nos encontramos de forma más frecuente en el servicio de logopedia son:

Respiración oral

La respiración oral es aquella en la que el aire entra por la boca por lo que, para facilitar el paso del aire, la lengua se mantiene baja. Esto desfavorece el desarrollo del paladar.

La respiración adecuada sería la nasal, donde el aire se toma por la nariz, permitiendo que la lengua se sitúe en su posición correcta, en contacto con el paladar duro, permitiendo su correcto desarrollo.

La respiración oral provoca:

  • Rasgos faciales: cara “alargada”, estrecha, ojos “trsites”, ojeras, nariz pequeña, narinas estrechas, labios entreabiertos y secos, labio superior corto con poca competencia funcional, y labio inferior evertido.
  • Paladar ojival
  • Maloclusión: mordida abierta anterior, mordida cruzada posterior…
  • Boca seca, halitosis, falta de saliva, caries, encías sensibles/inflamadas…

Deglución infantil

En la deglución infantil los dientes superiores e inferiores no están en contacto, y la lengua se interpone entre los dientes superiores e inferiores en el momento de deglutir.

Por el contrario, en la deglución adulta, los dientes superiores e inferiores están en máximo contacto y la lengua queda en el interior, contactando con la zona alveolar en el momento de deglutir.

La deglución infantil perdura hasta los 3-5 años, pero si persiste más allá de este periodo, puede dar lugar a las siguientes alteraciones:

  • Mordida abierta anterior
  • Interposición lingual (lengua situada entre las arcadas dentarias)
  • Adelantamiento de los incisivos superiores
  • Activación y reposo inadecuado de la musculatura orofacial

Succión digital/chupete

La succión es un reflejo y un hábito fisiológico muy importante en los primeros años de vida, ya que es la función principal para alimentarse.

Sin embargo, debe eliminarse a los 2-3 años aproximadamente, debido a que, a esa edad, a los niños y niñas ya le han emergido todos los dientes de leche. Si continúan introduciendo el dedo o chupete en la boca, puede producir alteraciones en el desarrollo de los maxilares y del posicionamiento dental.  

Generalmente se considera  más peligroso llevarse el dedo a la boca que usar chupete. Esto es así por la dificultad que supone eliminar hábito, que muchas veces realizan de forma inconsciente mientras duermen. 

La succión digital provoca:

  • Paladar ojival
  • Mordida abierta
  • Inclinación de incisivos superiores
  • Dificultades de respiración, masticación y deglución, y articulación de fonemas del habla.

¿Qué se puede hacer para prevenir estos malos hábitos orales?

La prevención de los malos hábitos orales debe darse en el contexto en el que mayor tiempo pasen, que suele ser el contexto familiar y escolar. En ambos entornos pueden llevarse a cabo buenos hábitos que permitan a los niños aprenderlos desde edades muy tempranas.

Alimentación materna

La alimentación con leche materna, al menos durante 6 meses, es una práctica que conlleva muchos beneficios. Además evitar los efectos negativos de los biberones, obliga al niño a respirar por la nariz y desarrolla una base ósea sólida para el nacimiento de los dientes. Así, disminuye la necesidad de tratamiento ortodóncico y el riesgo de caries.

Tetinas y succión digital

Es importante también evitar el uso continuado de biberones y chupetes, así como la succión digital. Las tetinas, especialmente las redondas, fomentan malposición lingual y alteración de la estructura del paladar duro.

Es conveniente que los niños utilicen vaso para ingerir líquidos, en vez de biberones o botellas “cantimplora”.

Higiene

Para evitar la respiración oral, es muy importante mantener una higiene adecuada en sus fosas nasales. Realizar lavados nasales, enseñarles a sonarse adecuadamente, etc.

Posteriormente, cuando emerjan las piezas dentales, deberemos mantener esta higiene también en la cavidad oral. Tanto en dientes, como en lengua y parte interna de las mejillas.

Ablactación

Durante la ablactación, o proceso gradual de introducción de nuevos alimentos, son de vital importancia los alimentos duros y fibrosos.

Esto se debe a que estimulan una masticación vigorosa y favorable para ejercitar músculos masticatorios. Además, hace que la mandíbula se desarrolle de forma adecuada y el primer molar, importante en el cierre correcto de los dientes, se coloque en la posición adecuada.

Tratamiento, ¿a quién acudir?

Si se detectan malos hábitos orales, es muy importante acudir a un profesional especializado que pueda valorar y establecer los objetivos más adecuados en función de las características individuales de cada caso.

Es de especial relevancia conocer qué profesionales especializados son los encargados de prevenir, evaluar, diagnosticar y rehabilitar dichos hábitos. Estos son:

  • Odontólgos y odontopediatras: especializados en el correcto desarrollo de la estructura orofacial, así como de tratamiento ortodóncico de éste.
  • Logopedas: especializados en motricidad orofacial, que permite rehabilitar el correcto balance entre estructura y función.
  • Fisioterapeutas: especializados en disfunción cráneo-mandibular.
  • Psicólogos: especializados en conducta.

El trabajo de estos profesionales debe ser interdisciplinar, trabajando bajo objetivos comunes que permitan restablecer el equilibrio entre desarrollo óseo y función.

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