FALSOS MITOS EN RELACIÓN A LA PROFESIÓN DEL PSICÓLOGO

Mitos y creencias erróneas en torno a la psicología

Hoy, 24 de febrero, se conmemora el Día de la Psicología en España. Se celebra en honor a su patrón: Juan Huarte de San Juan, médico y filósofo español. Este hecho, sitúa a la psicología como disciplina universitaria que cumple 52 años. Y aunque aún sigue siendo una profesión joven, cada vez alcanza mayor expansión y reconocimiento internacional.

La psicología es una disciplina que se ha visto inmersa en múltiples críticas y mitos. Se le ha asociado injustamente un carácter mágico, poco fiable, tabú, asociado a patologías graves. Aunque en la actualidad se comienza a normalizar acudir a un especialista en salud mental, aún son muchas las personas que le atribuyen características que la alejan de la realidad. Los profesionales que nos dedicamos a esta bonita profesión, recibimos diversos comentarios, críticas, creencias distorsionadas sobre la profesión, que bien merece la pena aclarar.

A continuación, desarrollamos los falsos mitos en relación a la profesión del psicólogo que más recibimos. Vamos a señalar algunas que escuchamos no solo en el contexto terapéutico, sino también y especialmente, fuera del mismo.  

Ir al psicólogo es “cosa de locos”

Esta es una de las principales falsas creencias que se mantienen en torno a la figura del psicólogo. Existe la idea de que el psicólogo se encarga únicamente de intervenir sobre problemas mentales graves. Por ejemplo, esquizofrenia o lo que la gente llama vulgarmente locura, estar fuera de sí, ido o fuera de la realidad.

Pero esto se aleja bastante de la realidad. Los motivos para acudir a la consulta de un profesional de la psicología pueden ser muy diversos. Se puede acudir por problemas de pareja, laborales, por estar en proceso de duelo, por dificultades familiares, por presentar ansiedad, bajo estado de ánimo, por estar atravesando un mal momento personal…

Vemos claro acudir al médico si tenemos un problema físico, de diferente índole y gravedad. Lo ideal sería poder normalizar ir a un psicólogo si lo que está en juego es nuestra salud mental.

Acudir al psicólogo no es indicativo de estar loco, más bien constituye un acto de valentía. Implica enfrentarte a tus problemas, exponer  a alguien desconocido aspectos personales e íntimos y hacer el esfuerzo de trabajar durante un tiempo para mejorar y sentirte mejor.

“No creo en la Psicología”

La Psicología es una ciencia que estudia el comportamiento humano y su relación con los procesos mentales (pensamientos, emociones, sentimientos, acciones humanas…). Por lo tanto, no se trata de una cuestión de creencias, no es un acto de fe. La Psicología pertenece a la rama científica de las Ciencias de la Salud.

Bien es cierto que la psicología no es una ciencia tan exacta como lo es la física o las matemáticas. Sin embargo, los psicólogos, como todos los científicos, realizamos observaciones, elaboramos teorías y hipótesis, las probamos con intervenciones terapéuticas y sacamos conclusiones.

En definitiva, la psicología cumple con el requisito básico de toda ciencia: confronta sus teorías con la realidad, rechazándolas si la experiencia no las demuestra.

“Para qué ir a un psicólogo si se lo puedo contar a un amigo”

No cabe duda de que las amistades y el apoyo social son necesarios y una fuente satisfactoria para incrementar nuestro bienestar.

De hecho, en diversos estudios se ha demostrado que el apoyo social es muy importante. Es un factor protector frente a problemáticas relacionadas con el estado de ánimo y la regulación del estrés. No obstante, aunque hablar con amigos o familiares puede aliviar el malestar y ayuda al desahogo emocional, no es suficiente en muchos casos.

En ocasiones, nuestros allegados no muestran la empatía que necesitamos, dan consejos desde su punto de vista, o no son imparciales ni objetivos. Incluso a veces, con sus comentarios pueden llegar a incrementar el malestar. 

Un psicólogo es un profesional que podrá valorar de un modo exhaustivo qué factores pueden estar favoreciendo el problema y su mantenimiento. Así como cuáles son las estrategias de intervención más adecuadas para el mismo. Te escuchará de manera activa y libre de juicio y podrá decirte de manera más objetiva como abordar la dificultad presente.

“Con una sesión el problema desaparece, solo necesito hablar”

En psicología no hacemos magia, no es un poder que se nos transmita a lo largo de los años de carrera. La psicoterapia es un proceso que necesita de la implicación activa del paciente. Éste debe estar dispuesto a observar y analizar sus pensamientos, emociones, conductas, relaciones…

Hablar del problema es liberador y en ocasiones, es una gran ayuda inicial para sentirse con menos carga emocional. Pero si lo que estamos solicitando es un cambio, una mejora, posteriormente hay que pasar a la acción. Hay que comenzar a hacer cosas de manera diferente.

Se trata por tanto de un trabajo que requiere de tiempo y dedicación, siendo esencial la participación activa de la persona que solicita intervención. Para que lo entiendas, es como cuando vas al gimnasio. El monitor te plantea una tabla de ejercicios, te dice como hacerlos para no dañarte, te anima, te motiva… pero no hace los ejercicios por ti.

“¿Eres psicólogo, me vas a leer la mente?”

Si tuviéramos ese súper poder, las cosas serían muy distintas en la consulta. No, de nuevo sentimos informar, que no hacemos magia.

Un psicólogo necesita de intercambio con el paciente para saber que le está molestando. Resulta imprescindible que la persona que acude aporte información sobre las situaciones que le hacen sentir mal, qué emociones presenta, como son sus relaciones…

De hecho, antes de comenzar un tratamiento, es necesario un proceso de evaluación. Generalmente se realiza a través de una o varias entrevistas e incluso a veces acompañado de cuestionarios o pruebas adicionales. Como estarás pensando, eso de leer la mente por tanto, es todo un mito.

Es por ello que en el proceso terapéutico, se produce la alianza y la relación de manera progresiva. Según vayas adquiriendo confianza, podrás ir entrando cada vez más en el plano íntimo y personal, al ritmo que tú consideres y puedas hacerlo. Así también, para poder ir conociéndote, el psicólogo en ocasiones puede pedir tareas o reflexiones para hacer en casa. Esa es su forma de leer tu mente y tu mundo.

“Los psicólogos solo cobran por escuchar los problemas”

Es frecuente escuchar que los psicólogos tenemos unas tarifas elevadas. También que tenemos un trabajo cómodo porque solo estamos sentados y escuchamos. Pero hay que tener en cuenta que nuestro trabajo no solo es escuchar. Tras las sesiones y por tanto, antes de las citas de seguimiento, los psicólogos preparamos los casos, buscamos información, leemos libros y artículos, supervisamos con compañeros si consideramos que estamos bloqueados con el caso, estamos en formación constante… Además, esa escucha no es la que se pone en marcha como cuando tomas un café con un amigo. Se trata de una escucha activa.

El psicólogo no solo escucha lo que la persona está expresando directamente, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo.

“El tiempo todo lo cura”

Es verdad que muchas veces el paso del tiempo nos ayuda a ver las cosas desde otra perspectiva. Pero el tiempo por sí mismo, no tiene propiedades terapéuticas. Existen casos en que el paso del tiempo puede ayudar a serenar nuestras emociones, pero en otros casos, contribuir a cronificar un problema que podría haberse solucionado de haberse intervenido a tiempo sobre él.

“Los psicólogos no tenéis problemas, vosotros mismos os podéis ayudar a estar mejor”

Los psicólogos podemos recibir asesoramiento psicológico como cualquier otra persona. Igual que un médico enferma y necesita acudir a la consulta para resolver su patología física, los psicólogos también tenemos problemas psicológicos y manejamos con dificultad algunas situaciones que requieren intervención.

Sin embargo, no es necesario que el psicólogo padezca todos los trastornos que existen para empatizar o entender a los pacientes y así poder ayudarlos. De la misma manera que un médico puede hacer un diagnóstico sin presentar la sintomatología de a quien atiende.

“La terapia o ir al psicólogo no sirve para nada”

La terapia sirve y funciona si le damos la oportunidad. Si la actitud es de implicación positiva, de búsqueda de cambio y de compromiso con el tratamiento psicológico, funciona. En cambio, si nuestra actitud es hostil, pasiva, pensamos que el psicólogo nos lo va resolver todo sin que nosotros hagamos nada, no servirá.

De la misma manera, si el médico te receta una medicación y no tomas las dosis pautadas, el tratamiento no será efectivo.

Estos son los falsos mitos en relación a la profesión del psicólogo que nos encontramos con mayor frecuencia. Los hemos analizado de forma individual para que podáis identificarlos en vuestro día a día.

Estad atentos al siguientes post, donde echaremos estas creencias con testimonios reales de pacientes que acuden a nuestra consulta.

Cuida tu salud mental, feliz Día de la Psicología

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