30 DE NOVIEMBRE, DÍA INTERNACIONAL DE LA LUCHA CONTRA LOS TCA

¿DE QUÉ TIENE HAMBRE TU VIDA?

“Claudia es una adolescente de 15 años. En aproximadamente 3 meses ha perdido 10 kg. Los padres comentan que está muy irritable, triste, ha bajado el rendimiento escolar, se ha aislado y no quiere comer con la familia. En el colegio han informado que ha tenido algún mareo y que la ven distraída en las clases. Cuando la obligan a comer se convierte en un infierno. Claudia no para de decir que le duele la barriga, que no tiene hambre, que ya comerá más tarde. Esto ha hecho que se produzcan muchas disputas y que el clima familiar esté marcado por la tensión.

Le insiste a su madre para que compre alimentos lights y bajos en calorías, rechazando comidas que ella considera muy calóricas. En ocasiones tras las comidas, han observado que entra al baño y pasa un largo rato allí. Se mira con frecuencia al espejo, ha dejado de ponerse vestidos y pantalones ajustados y ha comenzado a seguir con asiduidad una seria de tutoriales de YouTube para quemar grasa abdominal y tonificar los músculos. Está rechazando muchos planes con amigas, especialmente si el plan propuesto implica comer o cenar con ellas. Los padres de Claudia están muy preocupados porque no accede a hablar con ellos ni consiguen saber como ayudarla”.
Esto sería una pequeña muestra de algunas características que pueden hacer saltar las alarmas ante el inicio de un posible trastorno alimentario. Pero….

¿Qué son los trastornos de la conducta alimentaria?

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) constituyen un grupo de trastornos mentales complejos que comportan un comportamiento patológico frente a la ingesta alimentaria y una obsesión por el control del peso. Se producen por la interacción de diferentes causas de carácter biológico, psicológico, familiar y sociocultural.

Son problemas de larga duración y conllevan importantes consecuencias negativas, no solo a nivel físico sino también mental y relacional. Suelen ser trastornos más comunes en el género femenino y aunque pueden aparecer en cualquier momento evolutivo, es más frecuente que se den en la adolescencia y principio de la edad adulta.

¿Cuáles son los trastornos de alimentación más comunes?

Existen diversos trastornos alimentarios, pero los más frecuentes son los que a continuación se describen.

ANOREXIA NERVIOSA

Pérdida significativa de peso teniendo en cuenta lo considerado normal.

Miedo intenso a ganar peso.

Distorsión de la imagen corporal.Preocupación frecuente sobre dieta, figura y cuerpo.

A veces llevan a cabo conductas para contrarrestar lo que ingieren: ejercicio físico intenso, purgas, ayunos…

BULIMIA NERVIOSA

Se ingieren grandes cantidades de comida en poco tiempo, algo que se conoce como atracón, teniendo la sensación de que no pueden controlarlo.

Se dan conductas
compensatorias que buscan minimizar la
ganancia de peso
(vómito, laxantes, deporte excesivo…)

El peso puede ser bajo, normal o sobrepeso.

El que el peso sea normal o haya sobrepeso hace que el problema pueda ser silenciado mucho tiempo.

TRASTORNO POR ATRACONES

Episodios de atracones recurrentes igual que sucede en la Bulimia Nerviosa.

La diferencia es que la persona no realiza conductas compensatorias

Una de las consecuencias más habituales del trastorno por atracón es sufrir sobrepeso u obesidad.

¿Cómo saber si alguien de mi entorno puede tener un trastorno alimentario?

Para diagnosticar un trastorno alimentario es indispensable que la persona en la que se sospecha patología sea evaluada por profesionales especializados en el área de la salud mental. Sin embargo, algunas señales que pueden alarmar al entorno de la persona, son las siguientes:

Alimentación

  • Inicio de dietas restrictivas 
  • Preocupación constante por la comida 
  • Interés elevado por recetas de cocina, alimentos saludables, calorías… 
  • Sentimiento de culpa tras haber comido 
  • Encerrarse en el baño después de alguna comida 
  • Comportamientos alimentarios extraños (comer vorazmente, permanecer de pie en las comidas…)
  • Evitar comidas sociales (familia, amigos…)
  • Rapidez con la que se acaban algunos alimentos en casa
  • Encontrar comida escondida, restos o envoltorios (ej. en habitación, en la mochila, entre la ropa, en el coche…)

Peso

  • Pérdida de peso injustificada
  • Miedo y rechazo exagerado al sobrepeso 
  • Práctica de ejercicio físico de forma compulsiva con el único objetivo de adelgazar
  • Vómitos autoinducidos
  • Consumo de laxantes y diuréticos 
  • Alteraciones en el ciclo menstrual mantenidas unos meses
  • Síntomas físicos diversos como (tener mucho frío, sequedad de la piel,
    estreñimiento, palidez o mareos, caída de cabello…)
  • OJO! Inicialmente una analítica normal, no es indicativo de que no se esté gestando un TCA.

Imagen corporal

  • Percepción errónea de tener un cuerpo grueso
  • Intentos de esconder el cuerpo con ropa ancha, por ejemplo.
  • Evitar mirarse a los espejos o por el contrario, mirarse con mucha frecuencia
  • Comentarios comparativos con iguales, gente de TV…
  • Rechazar comprar ropa
  • Medirse parte del cuerpo (con cintas métricas, con los dedos…)

Comportamiento

  • Alteración del rendimiento académico
  • Aumento de conductas obsesivas
  • Aislamiento progresivo 
  • Aumento de la irritabilidad
  • Aparición y/o aumento de síntomas depresivos y/o de ansiedad 
  • Comportamientos manipulativos y aparición de mentiras
  • Comienza a revisar múltiples páginas de internet, Instagram… siguiendo redes en las que habla de alimentación, dietas, peso…

Algunos mitos de los trastornos alimentarios

1- Las personas que tienen un trastorno alimentario están extremadamente delgadas. Si alguien está extremadamente delgado, tiene un trastorno alimentario.
Hay que tener en cuenta que el peso de una persona per se, no determina si padece un trastorno alimentario. Hay personas que aparentemente podemos percibirlas con un peso normalizado y sin embargo, puede que no tenga una relación saludable con la comida. Recuerda que una persona con Bulimia Nerviosa, puede tener un peso absolutamente normal.

Además, opinar sobre el peso de alguien y hacer un juicio de valor, puede hacer que esa persona se sienta ofendida o dañada. Si presenta un problema alimentario, le recordarás la ardua lucha que tiene con la alimentación, mientras que si es una persona libre de enfermedad y simplemente tiene una constitución delgada, la persona puede que no reciba de buen agrado tu apreciación. Sería muy reduccionista hablar de un trastorno alimentario usando el peso como único valor.

2. La persona que tiene un trastorno alimentario, ha elegido tenerlo

Los TCA son trastornos mentales que nadie elige sufrir. Son patologías multifactoriales, es decir, factores sociales, individuales, familiares… para que puedan desarrollarse. Provocan un intenso sufrimiento tanto a la persona afectada como a su entorno familiar. Siempre tienen un origen multicausal en el que intervienen varios factores de tipo individual, familiar y social, por lo que el resultado final es que hay personas más o menos vulnerables de sufrir un TCA, nunca personas que deciden sufrirlo.

3. Las personas que tienen un trastorno alimentario tienen únicamente un problema con la comida.
Muchas veces las personas que presentan un problema alimentario y su entorno, se muestran convencidas de que el problema que presentan es en relación con la comida, pero la realidad es bien distinta. El problema no es la alimentación, sino que la comida se ha convertido en el método de afrontamiento para resolver situaciones difíciles o gestionar emociones. El verdadero problema reside en el interior, en los problemas intrapsíquicos, interpersonales, siendo la comida el vehículo para solucionar, de manera errónea, una dificultad.

4. Es imposible curarse de un TCA
Alrededor del 50-60% de los casos se recupera totalmente, un 20-30% lo hace parcialmente, y sólo un 10-20% cronifica la enfermedad. Lo que es imprescindible para la recuperación de un TCA es la realización de un tratamiento médico y psicológico especializado.

No podemos olvidar la importancia de la prevención y la detección precoz de estas patologías. Si existe una sensibilización y un entrenamiento por parte de los profesionales de la salud y centros escolares, que son los que pueden detectar incipientemente estos problemas, reduciríamos probablemente la incidencia o al menos actuaríamos de manera más precoz.

5. Hacer dieta es algo normal, y no influye en el desarrollo de los trastornos alimentarios
Hacer dieta, preocuparse en exceso por el peso y la imagen corporal, se ha convertido en algo “normal” e incluso deseable en algunos medios, en nuestra cultura actual. Sin embargo, hacer dieta frecuentemente o hacer dietas extremas, se considera un factor de riesgo para desarrollar un TCA.

¿Cómo se interviene en un trastorno de la conducta alimentaria?

Dado que en el origen de los trastornos alimentarios hay diversos factores que explican el riesgo y/o la aparición de esta patología, la intervención también requiere de un abordaje multidisciplinar. Psicólogos y psiquiatras intervendrán a nivel psicoterapéutico, nutricionistas y/o endocrinos se centrarán en el área nutricional y para controlar las consecuencias físicas, la intervención de otros médicos especialistas se hace más que evidente. No podemos olvidar la importancia de otras redes como centros educativos y medios sociales.

Una característica habitual de estos trastornos es que la persona afectada no es capaz de identificar las consecuencias negativas del mismo, ni la necesidad de iniciar un tratamiento, ni los posibles beneficios de este. Esta falta de conciencia de enfermedad, dificulta la adherencia al tratamiento. Es por esto que incluir a la familia en la intervención, se hace primordial en el proceso.

Las intervenciones pueden ser a nivel ambulatorio, aunque en otras ocasiones es necesario hacer uso de centros de día o ingresos hospitalarios. Es primordial que la persona recurra a centros y profesionales especializados para que se pongan en marcha los tratamientos que tengan mayor apoyo científico.

Algunos elementos que se trabajan con estos pacientes son los pensamientos distorsionados sobre la figura, el peso y la alimentación, normalización de los patrones alimentarios, siendo para ello muy importante la implicación de la familia. La exposición a situaciones evitadas, miedos irracionales, la imagen corporal, la identificación de emociones y la puesta en marcha de estrategias alternativas a la comida como medio de solventar conflictos son solo algunas ideas.

¿Qué puedes hacer si no tienes un trastorno alimentario pero están concienciado con esta patología?

Existen multitud de páginas, blogs, foros, chats, aplicaciones para dispositivos móviles, etc, que hacen apología de los trastornos alimentarios. En estos recursos virtuales, se presenta la Anorexia Nerviosa y la Bulimia Nerviosa, no como problemas psicológicos, sino como “estilos de vida”. Se nombran a estas enfermedades mentales como si se tratase de dos amigas, Ana (Anorexia) y Mia (Bulimia).

Lo más habitual es que detrás de estas páginas encontremos a chicas jóvenes, muchas veces menores de edad, que o bien padecen un trastorno de la conducta alimentaria o están en situación de riesgo de padecerlo. Los contenidos pueden ser muy peligrosos. Desde compartir “trucos” para ocultar la enfermedad al entorno, hasta darse “ánimos” para lograr una pérdida de peso. Es frecuente en estas páginas, encontrar que las jóvenes suban fotografías de extrema delgadez, incitando a prácticas peligrosas y nocivas. Se intenta transmitir un concepto de autoestima y valía personal centrado en la imagen física y el peso.

Si mientras buceas en Internet, miras una revista o ves la TV encuentras contenido que creas que fomenta los trastornos alimentarios, denuncia. Adjuntamos el enlace donde aparece toda la información para poder hacer denuncias ante los contenidos mencionados.

Formulario de denuncia de webs que hacen apología de la anorexia y la bulimia

Algunos recursos de interés

Referencias

  • Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos de la Conducta Alimentaria elaborada por el Ministerio de Salud y Consumo
  • FEACAB (Federación Española de Asociaciones de ayuda y lucha contra la anorexia y bulimia)
  • www.feacab.org
  • AEETCA (Asociación Española para el Estudio de Trastornos de comportamiento alimentario)
  • www.aeetca.com
  • Fundación FITA. www.fitafundacion.org 
  • Fundación Imagen y Autoestima. http://www.f-ima.org/es
  • ADANER. http://adaner.org
  • Blog de trastornos alimentarios. http://cometeelmundotca.es
  • ITA. Especialistas en salud mental. https://itasaludmental.com/tratamientos/tca
  • BARCELONA ACAB. www.acab.org
  • http://www.activament.org/es/tag/tca/#sthash.vCpMB7NN.dpbs

Recursos en la Comunidad Valenciana

  • AVALCAB. https://www.avalcab.org
  • Centro CREA, Elche https://www.creacentro.com
  • Asociación de Anorexia y Bulimia de Elche, ADABE. https://www.adabe.org
  • Centro TITCA, Valencia. http://titca-trastornosalimentarios.com
  • Clínica CTA Valencia. https://www.clinicacta.com

Bibliografía

  • Calvo, R. (2002). Anorexia y Bulimia: Guía para padres, educadores y terapeutas. Planeta. Barcelona.
  • Anorexia, bulimia y otros trastornos alimentarios. Rosa María Raich. Colección Ojos Solares.
  • Los trastornos de la alimentación: Guía práctica para cuidar de un ser querido. Desclée de Brouwer. Bilbao. Treasure, J. (2011).
  • La Superación de los Atracones de Comida. Faiburn, C.- Ed. Paidós Ibérica, S.A. 1996
  • El cuerpo como delito: Anorexia, bulimia, cultura y sociedad . Toro, J. – Ed. Ariel Ciencia. 1996.
  • Superar una imagen corporal distorsionada. Un programa para personas con trastornos alimentarios. Lorraine Bell, Jenny Rushforth. Editorial Alianza Ensayo.
  • Psiconutrición. Aprende a tener una relación saludable con la comida Griselda Herrero y Cristina Andrades. Arcopress Ediciones, 2019.

Novelas

  • Quería volar. Cuando comer es un infierno. Freire, Espido (2002). Ed.Ariel
  • Días sin hambre, Delphine de Vigan (2013). Ed. Anagrama.
  • Seré frágil: Una historia de anorexia en la que decidí vivir. Beatriz Esteban (2017). Ed. Planeta
  • Corazón de mariposa. Andrea Tomé (2004). Ed. Neo.
  • Frío. Laurie Halse Anderson (2012). Ed. Rocabolsillo.

Material audiovisual

  • Hasta los huesos. Cortometraje.
  • Malos hábitos. Simón Bross. Película.
  • Thin (Miedo a comer). Documental

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