MIEDOS INFANTILES: Qué son y qué estrategias se pueden utilizar para vencerlos
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31 octubre 2017 - 19:10, por , en Niños, sin comentarios

¡Si, si, si! ¡La bruja ya está aquí! Despedimos el mes de octubre con una fiesta de terror… Las calles se llenan de insectos y telarañas, huesos, monstruos, criaturas espeluznantes y… caramelos, no todo es malo.

Es una noche donde, además de pasarlo bien, asustar y dar miedo es el principal objetivo. Puede que para los adultos esa sensibilidad a ser asustado haya quedado en el pasado, pero no podemos olvidarnos de los más pequeños. Ellos experimentan miedos muy variados a lo largo de su desarrollo.

QUÉ SON LOS MIEDOS

El miedo es una respuesta adaptativa y evolutiva que se muestra ante una situación valorada como peligrosa y/o amenazante. La aparición de miedo es una reacción no patológica, al contrario que la ausencia de la misma.

Los miedos infantiles son:

  • Transitorios: remiten espontáneamente a medida que el niño/a madura.
  • Leves: la magnitud de las respuestas del niño es menor.
  • Evolutivas: aparecen, alcanzan su máxima intensidad y desaparecen en edades características.

Evolución de los miedos

Durante los primeros meses de vida, la presencia de los progenitores es lo que calma el malestar del bebe. A partir de los 2 a los 7 años son diversos los estímulos que causan una respuesta de miedo. Después de los 7 años surgen miedos relacionados con la escolaridad, sociales o “existenciales”, como la muerte. Esta tabla ilustra la evolución de los miedos con la edad del niño/a:

Edad

Miedos

 

0-2 años

Perdida brusca de la base de sustentación, ruidos fuertes, extraños, separación de los padres (distanciamiento no divorcio), heridas, animales, oscuridad.

 

3-5 años

Disminuye: perdida del soporte y extraños

Se mantienen: ruidos fuertes, separación, animales y oscuridad.

Aumentan: daño físicos y personas disfrazadas

 

6-8 años

Disminuyen: ruidos fuertes y personas disfrazadas.

Se mantienen: separación, animales, oscuridad y daño físico.

Aumentan: seres imaginarios, tormentas, soledad y escuela.

 

9-12 años

Disminuyen: separación, oscuridad, seres imaginarios y soledad.

Se mantienen: animales, daño físico y tormentas

Aumentan: escuela, aspecto físico, relaciones sociales y muerte

 

13-18 años

Disminuyen: tormentas

Se mantienen: animales y daño físico

Aumenta: escuela, aspecto físico, relaciones sociales y muerte

   *Extraído de El niño miedoso de Francisco Xavier Méndez (2011)

¿MIEDO O FOBIA?

MIEDOS

FOBIAS

Respuesta adaptativa

Respuesta desadaptativa

Reacción acorde con la edad

Reacción desproporcionada al estímulo

Evolutivos

Se mantienen en la adultez

Transitorios

Se mantienen en el tiempo

Estímulos inofensivos

Estímulos inofensivos

Percepción de peligro o amenaza

Percepción de peligro o amenaza

 

La presencia de miedos no es patológica, pero sí lo es una respuesta desproporcionada, desadaptativa y duradera en el tiempo. En este caso hablaríamos de fobia. Por ejemplo, es normal que una niña de dos años tenga miedo a la oscuridad, pero no que se mantenga hasta los 12 años.

Una persona padece una fobia cuando tiene una respuesta que repercute negativamente al desarrollo personal, ambiente familiar, rendimiento académico y relaciones sociales, siendo el estímulo, inofensivo.

¿CÓMO AYUDAR A NUESTROS HIJOS MIEDOSOS?

Hay diversas técnicas para ayudar a los niños a vencer esos miedos. Todas las técnicas deben enfocarse desde el juego, lo que nos permite volver a nuestra dulce infancia y pasar un rato divertido y educativo con nuestros hijos. Dichas técnicas son:

Cuentos

A veces a los niños les cuesta expresar el miedo que tienen por las inquietudes que pueden surgir. En este caso, vamos a sentarnos cómodamente con el niño, y pedirle que imagine un escenario. Puede ser, por ejemplo, un parque. Para asegurarnos de que el ejercicio funciona, le haremos preguntas del tipo: ¿qué ves en el parque?, ¿qué columpios hay?, ¿qué lleva puesto el niño de la pelota?.

Una vez tenemos nuestro escenario bien estructurado, le pedimos al niño que se imagine dentro de ese escenario. A este tipo de ejercicio se le llama imaginación activa. Es ahora cuando empezamos a contar nuestra historia y, poco a poco, vamos introduciendo en ella elementos temerosos. En este caso, el niño tiene la posibilidad de vencerlos con creatividad. Por ejemplo: tener miedo a los insectos y ser un “supergigante” que los chafa.

Tras finalizar, se le pregunta al niño si sigue teniendo miedo. Si la respuesta es afirmativa, volveremos a retomar el inicio de la historia, hasta disminuir los niveles de miedo.

Películas

Si con el cuento no ha funcionado, siempre podemos ayudarnos de herramientas visuales o audiovisuales.  Consiste en mostrar al niño imágenes o vídeos de los estímulos que le producen temor y cómo vencerlos. También podemos mostrar vídeos de esos estímulos en su versión más agradable. Es útil usar un simple vídeo casero donde un niño/a aparece temeroso, y acaba superando su miedo.

Ánimo e imitación

En ocasiones, las instrucciones de ánimo y los elogios son suficientes para motivar al niño a vencer sus miedos. Frases como “¡tu puedes hacerlo!”, “¡eres muy valiente!”, o vitorearle, ayudan a superar las parálisis que tienen ante sus miedos.

El contacto físico también ayuda a superarlo, aunque las primeras veces son difíciles. Es mejor acompañarlas de imitación, haciendo que una persona de confianza inicie ese contacto para que el niño lo continúe, especialmente es muy útil en miedo con animales.

Juegos y juguetes

Otra forma de vencer el miedo es jugando con el objeto temido. Los juegos de rol como los médicos, papas y mamás, etc., ayudan a ponerse en la situación temida y ponen en práctica su creatividad. Otras veces podemos llevar esos juegos más allá y trasladarlos a la vida real. Es decir, jugar a tomarse la “pócima antimiedo” cuando aparezca el estímulo, que se representa con una botellita rellena de agua con azúcar (o lo que se considere) o el “peluche quitamiedos”.

Técnica de seguridad 

Muy útil para los miedos a la oscuridad es redecorar la habitación, poniendo objetos luminosos en la oscuridad. Así creamos un ambiente más agradable y confortable. También es útil el uso de peluches o juguetes favoritos. Estos objetos podemos ir quitándolos poco a poco, a medida que el nivel de miedo disminuya.

CONSEJOS PARA LOS PADRES

Es importante saber que no se debe reñir ni obligarles a cambiar de actitud. esto podría hacerles sentir mal, o incluso podrían sentirse ridiculizados. Lo recomendable es explicarles que es un sentimiento normal y que puede desaparecer.

Comunícate con él/ella y trata de normalizar la situación. No le quites importancia porque para ellos sí la tiene, y necesitan ver que les apoyas. Debes dar a entender que superareis los miedos juntos, de forma que él mismo pueda evaluar su nivel de miedo y tú puedas darle las herramientas que necesita. Es muy importante el refuerzo social en cada intento de superación y logro del mismo.

Si pasado un tiempo los miedos continúan, a pesar de haber puesto en práctica varias estrategias, ponte en contacto con un profesional que pueda ayudarte.

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