EL DUELO: APRENDER A VIVIR CON SENTIDO TRAS UNA PÉRDIDA IMPORTANTE: Cómo continuar tras una pérdida
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26 octubre 2018 - 18:23, por , en Apego, Duelo, Familia, sin comentarios

La palabra duelo proviene del latín y significa “dolus” que significaba literalmente “dolor”. El duelo es el proceso por el que pasa una persona cuando ha perdido algo importante para ella.

Aunque tradicionalmente viene asociado al fallecimiento de una persona, la realidad es que implica la pérdida de un vínculo emocional, como por ejemplo pérdida de:

  • Salud: enfermedades o pérdida de funciones físicas y/o psicológicas por vejez.
  • La juventud: envejecer
  • La imagen física: engordar, adelgazar, desfiguración por accidente, desfiguración o pérdida de miembros por enfermedad o tratamientos médicos.
  • La fertilidad: imposibilidad para ser madre/padre de forma biológica, abortos, etc.
  • Por ruptura de pareja: separaciones, divorcios, custodias de menores…
  • Una estabilidad económica: pérdida de trabajo, disminución del nivel de vida, aceptación de un cambio en el ritmo de vida por imposibilidad económica, traslado a una nueva ciudad, etc.
  • Un ser querido: fallecimiento, rupturas sentimentales, enfrentamientos con amigos, etc.

Es por ello que es necesario conocer que las pérdidas son acontecimientos estresantes que todas las personas tendremos que afrontar en algún momento de nuestras vidas. El duelo es un proceso necesario, universal y doloroso. Aparece como una respuesta normal ante la pérdida. Es la ruptura de un vínculo afectivo y afecta no solo a las relaciones con los demás y con nosotros mismos, sino también a nuestros pensamientos y creencias, a nuestro cuerpo físico y a nuestra relación con el mundo.

 

ETAPAS DEL DUELO

Los estudios sobre duelo tienen como referente la figura de Elisabeth Kübler-Ross, autora que definía que en el proceso de duelo o en un proceso de enfermedad terminal,  se producen una serie de etapas. Si bien no necesariamente suceden en un orden determinado, ni todas estas son experimentadas por todos los pacientes. Estas etapas son:

Negación

Es una manera de distanciarse emocionalmente del hecho, es la ausencia de reacción inicial ante la pérdida. Puede inicialmente amortiguar el golpe de la muerte de un ser querido y aplazar parte del dolor, pero esta etapa no puede ser indefinida porque en algún momento se chocará con la realidad. La persona que afronta el duelo, puede expresar lo siguiente: «Me siento bien», «esto no puede ser real».

Ira

En esta fase son característicos los sentimientos de rabia y resentimiento, así como la búsqueda de responsables o culpables. La ira aparece ante la frustración de que la muerte es irreversible, de que no hay solución posible. La persona se permite manifestarla con la gente más próxima. En ocasiones, ese enfado se manifiesta en relación a la persona que se ha perdido “¡No es justo!”, “¿por qué a mí?”.

Negociación

En esta fase las personas fantasean con la idea de que se puede revertir o cambiar el hecho de la muerte. Es común preguntarse “¿qué habría pasado si…?” o pensar en estrategias que habrían evitado el resultado final, como “¿y si hubiera hecho esto o lo otro?”

Depresión

La tristeza y la sensación de vacío son características de esta fase. Cabe mencionar que no se trata de una depresión clínica, como problema de salud mental, sino a un conjunto de emociones vinculadas a la tristeza naturales ante la pérdida de un ser querido.

Aceptación 

Una vez aceptada la pérdida, las personas en duelo aprenden a convivir con su dolor emocional en un mundo en el que el ser querido ya no está. Con el tiempo recuperan su capacidad de experimentar alegría y placer.

 

Posteriormente a este modelo fueron surgiendo otros, donde lo que se establece es que el duelo es un proceso dinámico. El doliente debe elaborar el impacto de la pérdida y adaptarse a una nueva situación donde la persona querida ya no está presente. Bajo este concepto se asume que lo importante es poder integrarlo en la vida y restablecer una relación con él.

IMPORTANTE: el duelo es un PROCESO y no un ESTADO. La situación y las manifestaciones de la persona que lo atraviesa cambian a lo largo del mismo y por tanto la persona está activamente implicada, realizando las tareas necesarias para lograr la adaptación.

¿ES EL DUELO UNA ENFERMEDAD?

El psiquiatra George Engel (1961) argumentó que la pérdida de un ser querido es tan traumática a nivel psicológico como lo es el hecho de herirse o quemarse de gravedad en el plano fisiológico. Por tanto, si para curarse en lo fisiológico tras una quemadura se necesita tiempo y cuidados, la persona en duelo también lo necesita para volver al equilibrio psicológico.

Se denomina duelo al proceso de adaptación a la nueva realidad que tenemos cuando sufrimos una pérdida emocional en nuestras vidas. Es una respuesta normal y adaptativa.  Teniendo en cuenta que es un proceso por el que hay que pasar siempre que experimentamos una pérdida, el duelo no es patológico en sí mismo.

TIPOS DE DUELO

Normal o no complicado

Abarca la aparición de un abanico de sentimientos y conductas que son normales después de una pérdida y que no podemos considerar que sean propias de una enfermedad. Tiene una duración limitada en el tiempo, que suele ser aproximadamente entre 1 y 2 años.

Anticipado

Aparece en aquellos casos en los que se va produciendo el desapego emotivo antes de que ocurra la muerte. Es vivido por los enfermos y sus familiares en casos, por ejemplo, de enfermedad terminal. En estos casos la familia es conocedora de que la muerte va a llegar en un período relativamente corto de tiempo.

Retardado o inhibido

Se produce en las primeras fases del duelo. Las personas parecen mantener el control de la situación sin signos de sufrimiento. Es potencialmente patológico porque se inhibe o se niega la pérdida durante un tiempo.

Enmascarado

Cuando se experimentan síntomas y conductas que causan dificultades, pero la persona no se da cuenta que están relacionados con la pérdida. Algunas manifestaciones son síntomas físicos o somatizaciones, que aparecen como consecuencia de no haber procesado correctamente el dolor emocional.

Patológico o complicado

Duelo en el que se expresa la pena y el malestar con la misma intensidad durante períodos de tiempo muy largos. Hay incapacidad para desvincularse del fallecido, sigue apareciendo la culpa o autorrepoche y existe mucha dificultad para comenzar de nuevo la vida en el marco en el que no está la persona fallecida. No hay evolución hacia la resolución y el ser querido se mantiene vivo a través del dolor.

¿QUÉ ES HABITUAL SENTIR EN EL PROCESO DE DUELO?

En el duelo no hay un sentimiento único, sino más bien una compleja sucesión de sentimientos que precisan un cierto tiempo para ser superados. Algunas de las respuestas más habituales son:

SENTIMIENTOS

Tristeza

Rabia

Culpa y remordimiento

Bloqueo

Ansiedad

Soledad

Cansancio o fatiga

Shock

Alivio

Embotamiento o insensibilidad

 

SENSACIONES FÍSICAS

 Opresión en el pecho

Opresión en la garganta

Hipersensibilidad al ruido

Falta de aire

Debilidad muscular

Falta de energía

Sequedad de boca

Vacío en el estómago

Incremento o reducción del apetito

Alteraciones en el sueño

CONDUCTAS

Soñar con el fallecido

Evitar recordatorios del fallecido

Evitar lugares que recuerden al fallecido o visitarlos con mucha frecuencia

Llorar

Buscar y llamar en voz alta a la persona

Abandono de actividades sociales y/o de cuidado personal

PENSAMIENTOS

 Incredulidad

Confusión

Problemas de concentración, atención y memoria

Alucinaciones breves y fugaces

Sentido de presencia del fallecido

Pensamientos obsesivos referentes al fallecimiento y/o la muerte

Manifestaciones normales del duelo según W.Worden

CÓMO CONTINUAR TRAS UNA PÉRDIDA

El dolor tras la pérdida es muy intenso y las emociones asociadas tremendamente difíciles de conllevar con lo que consideramos “hacer vida normal”. Algunas ideas y estrategias que pueden ser útiles ante una pérdida son:

  • Hablar sobre la muerte del ser querido para poder comprender qué ha sucedido y recordarlo ayuda a tomar conciencia de lo sucedido y a ir aceptando la situación. Negarse que ocurrió la muerte lleva al aislamiento fácilmente y puede a la vez frustrar a las personas que forman su red de apoyo. “Duelo que no se habla es duelo que no se cura”
  • Aceptar los sentimientos. Después de la muerte de alguien cercano, se puede experimentar todo tipo de emociones. Es normal sentir tristeza, rabia, frustración, soledad, miedo…
  • Los horarios, rutinas, hábitos y costumbres son buenos aliados. Nos devuelven a la realidad del día a día. No hay que forzarlo tampoco, pero es importante retomarlos progresivamente según se vaya estando preparado.
  • Cuidarse todo lo que sea posible. Comer bien, hacer ejercicio y descansar ayudará a superar cada día y a seguir adelante.
  • Rodearse de una buena red de apoyo social con los que no solo se pueda expresar emociones, sino que también se puedan retomar actividades agradables de manera progresiva.
  • Es aconsejable permitirse estar en duelo, pero a la vez es positivo marcarse pequeñas obligaciones para no aislarse y recuperar la vida familiar, social, laboral y personal.
  • Intentar evitar  tomar decisiones importantes de forma precipitada, ya que en ocasiones la emoción es la que intenta controlar esa decisión y no siempre es la acertada y la más beneficiosa. Si es necesario en las primeras fases, solicita ayuda en tu entorno más cercano para facilitar la toma de decisiones.
  • Entender que no hay prisas para superar el dolor. Cada persona tiene su tiempo y velocidad para reprocesar y adaptarse a la nueva realidad.
  • En muchas ocasiones participar de ciertos rituales ayuda a procesar mejor la pérdida; funerales, misas, acudir al cementerio…
  • Ayudar a la persona a asumir roles que quizá no estaba realizando porque la persona fallecida era la responsable de ello. Es habitual que cuando fallece uno de los miembros de la pareja, el otro deje relegadas tareas como el manejo de facturas, tareas del hogar, contacto con bancos u otros establecimientos… Es momento de pensar quien puede ayudar a realizar dichas actividades o incluso poco a poco aprenderlas e ir asumiendo dicho rol.
  • Encontrar un lugar para el fallecido que permita a la persona superviviente estar vinculada con él, pero también poder continuar viviendo. Es decir, maneras de recordar a esa persona querida sin que por ello impida seguir con nuestra vida.

Con todo esto, se está elaborando un proceso donde  APRENDER A VIVIR Y ADAPTARSE A UN MUNDO DONDE EL DIFUNTO YA NO ESTÁ PRESENTE.

QUE HACER SI SOY UN FAMILIAR DE UNA PERSONA QUE HA SUFRIDO UNA PÉRDIDA

  • No intentar consolar con frases represivas: “no llores”, “no digas eso”, “no te enfades”. Intente, muy al contrario, comprender que es el momento de llorar y expresar emociones.
  • No intentar “amortiguar” la pena recurriendo a otros familiares o a aspectos positivos de su vida: “tienes otra hija”, “tienes un trabajo que te llena mucho”. Posiblemente todo eso sea cierto, pero es posible que la persona no esté en disposición de apreciarlo. Sólo transmitirá incomprensión.
  • Evite las frases que demandan fortaleza: “ahora tienes que ser fuerte”, “no te puedes venir abajo”. La persona en duelo suele tener sensación de impotencia ante “lo que se le viene encima”. Este tipo de frases aumentarán su percepción de incapacidad. Es preferible decirle “no se que decirte, pero estoy a tu lado para lo que necesites”
  • A veces es preferible evitar provocar resignación con comentarios fríos: “es mejor así”, “es el destino”, “ley de vida”, “Dios se lo ha llevado consigo”… Aceptar que una realidad tan dura esté sujeta al destino o a la voluntad de Dios, provoca un profundo sentimiento de vulnerabilidad y sobre todo de injusticia.
  • No siempre es positivo recurrir a aspectos impersonales y pasivos como el tiempo o el destino, con frases como: “el tiempo lo cura todo”. El duelo es un proceso activo en el cual el doliente ha de implicarse y trabajar para poder salir adelante. Pero eso sí, cada cual en su momento.
  • Evita decirle a la persona en cuestión que sabes por lo que está pasando o comparar tus duelos pasados con los suyos. No existe un duelo igual a otro.
  • Es común sentir ira tras la pérdida. Ten en cuenta que en ocasiones esta ira podría estar dirigida hacia ti, así que no lo tomes como algo personal. Es habitual que el doliente la manifieste con personas cercanas y de confianza.
  • Si durante un período de tiempo prolongado la sintomatología no remite y sientes que no está elaborando el duelo de manera normalizada, puedes plantear o buscar ayuda profesional.

Como decía Doug Manning: “El duelo es tan natural como llorar cuando te lastimas, dormir cuando estás cansado, comer cuando tienes hambre y estornudar cuanto te pica la nariz. La manera que tiene la naturaleza de curar un corazón roto”.

POR SI TE INTERESA LEER MÁS SOBRE EL TEMA….

  • El mensaje de las lágrimas. Una guía para superar la pérdida de un ser querido. Alba Payás, Paidós Ibérica, 2014.
  • Aprender de la pérdida. Una guía para afrontar el duelo. Robert A. Neimeyer. Ed. Booket
  • Déjame llorar. Carmelo, A (2000). Taranna. Barcelona
  • Vivir sin él. Brothers, J. (1992). Ediciones Grijalbo. Barcelona
  • Como sobrevivir a la pérdida de un amor. D’Angelico, F. (1992). Alay. Barcelona

 

 

 

Sobre el autor
PSICÓLOGA CLÍNICA

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