ESA PRISIÓN MENTAL LLAMADA DEPRESIÓN: Qué es, qué la diferencia de la tristeza y cómo actuar frente a ella
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5 octubre 2017 - 9:28, por , en Salud Mental, 1 comentario

“Isabel tiene 38 años, es enfermera y tiene una hija de 6 años. Está casada desde hace 13 años con Roberto. A su marido le diagnosticaron un tumor cerebral hace aproximadamente 1 año y desde el diagnóstico ha sido sometido a una intervención quirúrgica y diferentes tratamientos médicos. En el momento actual está pendiente de una segunda intervención y presenta síntomas físicos continuos y limitantes. Desde el diagnóstico, su marido está de baja laboral y los ingresos económicos se han visto reducidos. Además, Isabel ha rechazado la última llamada desde la bolsa de Sanidad para poder estar en casa y cuidar a su marido y su hija, ya que Roberto, se ve muy limitado por su enfermedad diariamente. Isabel llora con mucha frecuencia, se siente cansada, no duerme bien por las noches y ha engordado aproximadamente unos 8 kilos porque maneja su ansiedad comiendo con más frecuencia. Desde el diagnóstico ha reducido mucho su actividad; ha dejado de salir a caminar con sus amigas por las mañanas, el ocio está muy limitado por ell hecho de tener que pasar más tiempo en casa, no va de compras y se cuida menos físicamente. Además, las pocas actividades que realiza en su tiempo libre no las disfruta. Sus pensamientos se dirigen a la posibilidad de que su marido no se recupere y pueda fallecer, recuerda el pasado y las cosas que antes hacía, anticipa que las dificultades económicas se hagan aún más duras y ha llegado a sentirse muy culpable por no haberse dado cuenta antes de que su marido estaba enfermo…En los últimos meses se han incrementadolos dolores de cabeza y tiene mucha tensión muscular”.

Los síntomas de Isabel corresponderían clínicamente con el llamado trastorno depresivo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que la depresión afecta ya a 300 millones de personas en todo el mundo y entre 2005 y 2015 el número de casos se ha incrementado en más de un 18%. En el año 2020 la depresión será la segunda causa de incapacidad en todo el mundo, superada por enfermedades cardiovasculares. Esta patología es un problema de salud con importantes repercusiones para la persona que la sufre, los familiares y la sociedad. El 5 de Octubre de 2017 ha sido elegido como el Día Europeo de la Depresión, con el fin de desestigmatizar esta enfermedad y hacerla visible.

La depresión es uno de los problemas emocionales más comunes. El riesgo a lo largo de la vida de sufrirla es elevado. De hecho, alrededor de un 10% de la población está o llegará a estar clínicamente deprimida en algún momento de su vida. Afecta en mayor medida a mujeres que a hombres y, aunque puede aparecer en cualquier momento de la vida, el riesgo aumenta con la edad, siendo dos períodos los críticos: entre los 35-45 años y a partir de los 60.

 

¿Qué es la depresión y cómo diferenciarla de la tristeza?

Es frecuente que, a pie de calle, nos encontremos conversaciones donde se usa la palabra “depresión”. Cuando tenemos un mal día, una temporada con más problemas, si estamos cansados o algo no nos ha salido como pretendíamos, la expresión que solemos utilizar es “estoy deprimido”. Sin embargo, la depresión va mucho más allá. Es un trastorno emocional serio, que implica cambios muy importantes en como sentimos, pensamos o actuamos.

TRISTEZA

DEPRESIÓN

Emoción básica y habitual Trastorno emocional
En consonancia con alguna situación negativa que experimentamos (ej. ruptura amorosa, pérdida empleo…) Desencadenada por hechos negativos o sin causa externa que la justifique.
Suele ser temporal, breve y limitada en el tiempo Es más intensa y duradera. Profunda tristeza acompañada de otros síntomas
No incapacita a la persona Afecta totalmente a la vida diaria de quien la sufre
No suele requerir de apoyo profesional y remite espontáneamente Requiere de ayuda profesional, diagnóstico y  tratamiento. No se resuelve de forma espontánea.

¿Qué siente una persona con depresión?

La persona que padece depresión describe sentir una tristeza profunda y persistente, que a veces se puede acompañar de irritabilidad y ansiedad. Se puede sentir más cansancio, cambios en el apetito, problemas de sueño, tensión muscular, disminución del deseo sexual…

Es habitual que se de una pérdida de interés en las actividades con las que normalmente se disfrutaba y una mayor dificultad para llevar a cabo las actividades cotidianas. Siendo fácil que aparezca llanto frecuente o muchas ganas de llorar.

¿Qué piensa una persona con depresión?

La forma de pensar cambia, ya que se pone en marcha una tendencia a ver el lado negativo de las cosas. Es como si nos pusiéramos unas gafas de sol y, además mal graduadas, que distorsionan nuestra forma de ver la realidad y nos hacen ver todo oscuro. Esos pensamientos negativos suelen estar en relación a nosotros mismos, el mundo que nos rodea, la gente con la que nos relacionamos… Por lo que el mundo en el que vivimos se hace insoportable y difícil de manejar.

A todo ello se le puede sumar la percepción de un futuro sin salida. Nuestra forma de pensar está conectada con nuestro lenguaje interno. Es decir, cuando se está deprimido, es habitual pensar en términos catastróficos y extremos, siendo habitual que nuestro lenguaje esté cargado de expresiones como “la vida es horrible, me ha sucedido lo peor, estoy fatal, jamás seré feliz, nunca se resolverá…”.

Otros síntomas asociados son la posible disminución de la concentración y una mayor dificultad para tomar decisiones. Además de sentimientos de inutilidad, culpabilidad o desesperanza y pensamientos de autolesión o suicidio.

Si tenemos en cuenta la estrecha relación entre pensamiento-emoción-comportamientos, podremos entender que en la depresión se produce un círculo vicioso. La depresión te hace ir más despacio, mental y físicamente. Todo se convierte en esfuerzo y te cansas con facilidad. Haces menos cosas y después, te culpas por haber hecho menos. Llegas a creer que no puedes hacer nada y que nunca conseguirás superar la depresión. Entonces, te sientes más deprimido, lo cual hace que sea más difícil todavía hacer algo. Y así una y otra vez.

¿Cuál es el tratamiento para la depresión?

El tratamiento para la depresión puede estar basado en aplicar psicofármacos y psicoterapia. Dependiendo de cada caso, será necesario uno u otro, o una combinación de los dos.

El tratamiento farmacológico implica una evaluación por parte de un profesional de la psiquiatría, siendo habitual la prescripción de antidepresivos. Éstos se usan con el fin de corregir desequilibrios en los niveles de las sustancias químicas del cerebro  implicadas en el estado de ánimo. Es importante que la prescripción y el seguimiento del fármaco recetado sea a cargo de un médico. Automedicarse con antidepresivos puede ser algo peligroso y podría acarrear más desventajas que beneficios.

Es importante que se ponga también en marcha, de forma paralela, un tratamiento psicológico.  El objetivo de la intervención psicológica es que la persona active recursos, recupere la confianza perdida y aumente la autoestima. Que identifique y modifique pensamientos o creencias distorsionadas, se active, disfrute de actividades, y entienda y mejore patrones de relación (familia, pareja, amigos, trabajo…).

¿Qué puedo hacer si tengo un familiar con depresión?

Las personas con depresión disfrutan de muy pocas cosas, lloran con frecuencia, duermen mal, están irritables… Pero estas personas conviven con pareja u otros familiares. ¿Cómo les afecta esta situación? ¿Cómo pueden afrontarlo?

Al principio, es habitual que el familiar o la pareja reaccione con amabilidad, ternura y gran disposición a ayudar. Pero, más tarde, transcurridos unos meses, si la depresión no ha mejorado o incluso ha empeorado, las cosas cambian. La familia puede sobrecargarse y sentirse muy desorientada sobre como proceder y ayudar a su familiar.

Nada es más importante para la persona que quieres y que sufre esta enfermedad, que puedas entender el problema.

Algunas ideas son:

  • Infórmate sobre qué es la depresión, su tratamiento y lo que puedes hacer para ayudar a tu familiar. Los profesionales que tratan a tu familiar pueden ayudarte, incluso para ellos puedes ser de gran utilidad en el tratamiento.
  • No le obligues a estar más activo. Dale oportunidades para compartir contigo actividades que pueda estar más dispuesto a hacer.
  • Tu familiar con depresión desea mejorar. Si alguna vez parece que no está haciendo lo suficiente o que no tiene fuerza de voluntad, ten en cuenta que esa aparente falta de esfuerzo es uno más de los síntomas de la propia depresión.
  • Elogia cada uno de sus avances, especialmente al principio, por muy pequeños que sean.
  • Toma en serio cualquier pensamiento de suicidio y muestra disposición a hablar sobre este tema abiertamente. Por supuesto, si te desborda o no sabes manejarlo, haz uso de los profesionales de la salud.
  • Si estás al cuidado de alguien con depresión grave también es fundamental encontrar tiempo para ti y tu descanso. Cuando la depresión se alarga, convivir con tu familiar puede desgastar. Es necesario tomar medidas para cuidarte y mantenerse bien psicológicamente.

Si crees estar sufriendo un trastorno emocional como la depresión o alguien cercano sufre esta patología, cabe recordar que la depresión se puede tratar con éxito en la actualidad. Busca profesionales de la salud mental para que puedan ayudarte en el proceso.

Y como decía Albert Ellis, psicoterapeuta influyente en la historia de la psicología: “Las emociones que minan nuestros objetivos y propósitos principales en la vida son destructivas e irracionales. Son fundamentalmente: la depresión, la ansiedad excesiva, la ira excesiva y la culpa pronunciada.

Algunas recomendaciones

  • Tratamiento psicológico de la depresión. Un manual de autoayuda paso a paso. Juan Sevillá y Carmen Pastor.
  • Sentirse bien. Una nueva terapia contra las depresiones. David.D.Burns. Paidós
  • No te ahogues en un vaso de agua: Aprende a reaccionar de forma positiva. Richard Carlson
  • Sonríe o muere. La trampa del pensamiento positivo. BarbaraEhrenreich
  • “Yo tenía un perro negro llamado depresión”
Sobre el autor
PSICÓLOGA CLÍNICA

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